Primera obra
Bueno, creo que es hora de empezar a subir algunas obras. Empezaremos con una corta, cuyo lugar en la cronología de mi corta historia de composición es el primero. Una sencilla obra para piano fruto de una anomalía rítmica, que compuse a los nueve años. Pero antes, me gustaría introduciros a la obra con unas líneas, y también explicaros el concepto “anomalía” en este contexto.
Desde que conozco el piano (la misma edad con la que compuse esta obra) me decanté siempre por Beethoven. Me gustaban sus grandiosas sonatas, y la simplicidad de las modulaciones que sencillamente oscilaban de manera elegante entre la tónica, la dominante y la subdominante, (en algunas de sus obras, por supuesto). Me gustaban sus acordes compactos, y, en general, el modo en el que distribuía sus obras. Mi evolución musical últimamente ha ido más, mucho más encaminada hacia Bach y Mozart, pero eso es otra historia. En concreto me centraré en la obra de la cual, mediante un “error” surgió la mía. Me encantaba, y me sigue gustando, sólo que a un nivel menor, la Marcha Turca de Beethoven. Ésta obra tiene en su figuración inicial un ritmo uniforme, formado por 4 corcheas. Mi poco manejo de la primera edición del programa de composición al que le debo muchos agradecimientos por acrecentar mi velocidad de composición, y mi escaso conocimiento musical, que se guiaba por el sentido del oído, quizás el más agudizado, y por supuesto mucho más que mi sentido de la métrica y el ritmo, hicieron que confundiese los valores iniciales de La marcha Turca, que en un principio quería plagiar, con los valores del inicio de mi Marcha turca, que no tiene nada de Marcha y de Turca menos… jaja. Al final la obra no es Beethoveniana, ni es nada. Quizás, esta primera obra sea el verdadero reflejo del estilo, que aunque no me gusta en exceso, es el que florece de mi interior, más incluso que los últimos trabajos, que intentan seguir la senda de un Bach póstumo y maduro… a duras penas jajaja. Pero hay otro punto a comentar. Debido a la escasa relación que establecía yo entre componer una obra y tener que ejecutarla un ser humano, la obra resulta algo difícil, llena de terceras, acordes, y escalas de ejecución muy rápida, todo en un 1:20 min. Y por último, comentar los méritos de la obra, un pequeño currículum: La presenté en la SGAE a los 11 años, y fue seleccionada y tocada en público, mas luego no la editaron, ya que la selección póstuma siguió otros patrones. Desde luego, hay que quitar notas. Sin más dilación, aquí os dejo la obra:
junio 24, 2008 a 9:42 pm
Una buena manera de irrumpir dentro del mundo de la composición, mas teniendo en cuenta la edad del compositor. Espero ansioso escuchar más obras. Y, desde la propia experiencia, te animo a que no abandones ninguno de los dos caminos (el piano y la composición), ya que se apoyan mútuamente.